… en lo que he quedado …
Fuiste entrando poco a poco, como el beso de los ojos que despiertan en la noche. Te quería fuera pero te ibas metiendo más dentro, poco a poco. ¡Cuánto reí! Comencé a necesitarte como a la luz del día, pero cuanto más adentro más te perdía. No sé si era a ti o era a la vida, o era a ti y a la vida. Miles de preguntas con evidentes respuestas no pronunciadas y ecos interminables diciéndome un ¡cuando pueda! Correr para ser la primera, cuando no había metas más que para segundas. ¡Cuánto lloré!
Lo que ha quedado, una pobre yegua que no cabe en los planteamientos de una vida, una pobre yegua muerta devorada por los buitres.
En lo que he quedado.


Escribe un comentario